La visión y el compromiso de Rajoy

PEDRO ARIAS VEIRA

OPINIÓN

14 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

PARAFRASEANDO a Clausewitz, diríamos que el terrorismo, como la guerra, es la continuación de la política por otros medios. Si ETA logra sus objetivos políticos no tendrá necesidad de continuar las acciones violentas. A su triunfo seguirá una falsa paz, la de la humillación de los luchadores por la Constitución, la imposición de la derrota a las víctimas. El arco nacionalista vasco puede lograr ahora, en plena debilidad militar, lo que no obtuvo en pleno apogeo. Tendrán un estatuto de independencia de hecho, que no se llamará Plan Ibarretxe como el del PNV, ni Plan Guevara como el del PSOE, sino que se le dará un nombre ceremonioso y de consenso, con cinismo y talante por todo lo alto. Cataluña vendrá después por la vía del mero procedimiento. Le llegarán los votos de los dos tercios del Parlamento autónomo. Carod-Rovira ha puesto plazo al final del proceso; ha dicho que antes de dos años ETA anunciará que deja las armas. El independentista de Perpignan juega a tres bandas. Condiciona toda la política de Zapatero, tanto desde el País Vasco, como desde Cataluña, como en el Parlamento español. En ninguna el PSOE tiene mayoría absoluta, en todas depende del apoyo crucial de Rovira. El catalán sabe que su apoyo electoral no es suficiente para tamaña preeminencia. Pero conoce las ambiciones políticas de Zapatero y su núcleo duro, que ansían la mayoría absoluta a costa del PP. Es el talón de Aquiles del PSOE, la aporía de su estrategia. Si cuentan en serio con Rajoy para la vertebración solidaria de España se enajenan al apoyo de Rovira, los nacionalistas centrífugos y quizás el propio de Maragall y López. Además le darían la razón, lo que menos quieren darle. Han decidido que mejor una apariencia de Estado, que dar cancha a un PP que mantiene un sólido respaldo electoral. Hay que aislarlo, denostarlo y deformarlo para apropiarse de sus imprescindibles votantes. Aunque cueste la indignidad en materia terrorista y el vaciado real de España. Rajoy dijo, en una memorable intervención, que se estaba traicionando el sacrificio de las víctimas, de aquéllos que sufrieron muerte y persecución a causa de la dignidad y la justicia. Gotzone Mora, Mayte Pagazaurtundúa y Buesa, entre otros, lo han agradecido. En cambio, Zapatero lo tildó de Profeta del No . Ahora ha pedido al Congreso que consagre los contactos abiertos con ETA para firmar una rendición en toda regla. El CIS dirá que a los ciudadanos anónimos les parece muy bien, aún sin saber los términos reales del armisticio. Les han mentido, traumatizado y asustado. Querrán sacarse cuanto antes el asunto de encima. Son víctimas intelectuales y están desarmados. Es el momento de los estadistas y de los grandes políticos con principios. Rajoy ha estado a la altura del desafío. En momentos como éste se debe asumir la necesidad de ser el aparente enemigo del pueblo. Porque más pronto que tarde, la gente reconocerá el valor de su visión y de su compromiso