SE MARCHÓ a la Argentina, a los países del Río de la Plata, a predicar la buena nueva electoral, la cantinela gallega, la milonga del retorno, el tango Cambalache, que es triste y profético, metáfora de un tiempo y de un país. Los cien mil votos bien valen un viaje anual, bien valen el déficit del hospital del Centro Gallego de Buenos Aires, la ley de la galleguidad, que es la ley del embudo de la extranjería. Diáspora de arrabal y porteña, los cien mil hijos de un San Luis electoral, Fraga presidente, en Argentina se reproducen los votos. Dicen leyendas antiguas que hasta votaban los muertos, de dos en dos y por parroquias, habitantes unidos de la Galicia exterior que nunca tuvieron voz pero siempre les piden el voto. Galicia del extramundi, primera piedra, piedra fundacional de la receta mágica del gurú Ohmae, Kenichi Ohmae, que vino a Galicia a patentar la fórmula RDM, o lo que es lo mismo, resto del mundo, y a recomendarnos viajar, como si no fuéramos por derecho propio un pueblo nómada. Nosotros los gallegos somos el resto del mundo, inventamos un clúster electoral, un clúster de votos en Argentina y en Brasil, en Cuba y Venezuela, en la periferia de Zurich o Franckfurt, en París y en las plataformas del mar del Norte. Fraga se va a reclamar los votos sin dueño, a hacer campaña a las quintas provincias, Fraga presidente del país más disperso del mundo, territorio instalado en todos los territorios conocidos. El voto de los gallegos que viven en Canarias, sin empadronarse en las islas, puede aportar un diputado por A Coruña a quien se lo trabaje. Veinte mil rapaces absteniéndose por no votar a quien no supo detenerlos. La emigración, no hay que olvidarlo, es un fracaso del sistema. Hay que impedir que nuestros jóvenes se vean obligados a emigrar. El líder que sepa contarlo bien, arrasa. Hay que pedir los votos en las ciudades, las aldeas y los pueblos de Galicia y trabajar por sentar las bases que destierren la lacra migratoria. El rostro amable del país es tenebroso. Uno de cada tres empleados en empresas gallegas tiene un salario inferior a seiscientos euros, nuestros pensionistas son los más numerosos y los que menos cobran del Estado, veinte mil rapaces se marchan cada año de Galicia. Son datos de tres primeras páginas de este diario. Mi Buenos Aires querido, el tango más cruel, caminito reiterado, viaje de ida permanente. ¿Qué les contamos desde la desmemoria?, y una vez más vota lo mismo, el viejo programa y al viejo presidente, madre matria y adiós ríos, empanada y albariño en la quinta porteña, programa Encontros y Galicia no mundo , país dos ailalelos. Fraga se va. Se marchó a hacer bolos por America, a buscar los votos de las mayorías suficientes del camino de ultramar que lleva a Compostela. Ya veremos. La emigración, que ha sufrido el mal político que desde el regreso del peronismo enfermó a la Argentina de la dos cosechas, la tierra de promisión, la Arcadia afrancesada del cono sur, no es monolítica en el voto, no tiene diputados sentados en el Parlamento gallego, y sabe el auténtico significado de los términos conservador y progresista. La emigración reclamó para sí un plan Galicia que al menos garantizara su supervivencia, les dimos largas y fue tan virtual como los de José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero, pero eso es otra historia, y hoy contamos que Fraga se va. Ya está en la Argentina.