PARADÓJICAMENTE, Esperanza Aguirre, presidenta del Gobierno regional de Madrid, aprovechó el 2 de mayo, Día de la Comunidad en conmemoración del heroico comportamiento de los madrileños ante el invasor francés, para firmar su declaración de guerra al Gobierno de la Nación. Piensa Esperanza Aguirre que el Ejecutivo de Zapatero quiere estrangular a la Comunidad empezando por la rebaja en las inversiones en infraestructuras, hasta el punto de que su relación con Magdalena Álvarez, ministra de Fomento, se cuenta por desencuentros y por discrepancias. El episodio del hospital Severo Ochoa, de Leganés, manipulado hasta la saciedad por la oposición socialista al Gobierno de Esperanza Aguirre, se suma a lo que la presidenta regional madrileña entiende como acoso del PSOE y del Gobierno de la Nación. Se podrá argumentar que esto no ocurre con el Ayuntamiento de Madrid, regido también por un político del Partido Popular como es Ruiz-Gallardón, por muy «verso suelto» que él mismo se considere en relación con el partido al que pertenece. Pero, de una parte, el Estado tiene pocas competencias en la capital, muchas de las cuales corresponden precisamente al Gobierno regional; y de otra, el Partido Socialista piensa que es más difícil el asalto a la Casa de la Villa que al Gobierno de la Comunidad; entre otras razones porque está pendiente aún la candidatura de Madrid a la Olimpiada 2012, que si lo consigue el próximo 6 de julio en Singapur haría de Gallardón un alcalde inexpugnable. Pero el Partido Socialista sabe que Madrid y Valencia, durante mucho tiempo feudos socialistas, son fundamentales para cimentar una mayoría parlamentaria más cómoda que la que tiene ahora para apoyar al Gobierno. Todo ello, sin perjuicio de la caja de resonancia y escaparate que Madrid siempre supone. Y la presidenta regional piensa exactamente lo mismo, con una sensible diferencia: para Esperanza Aguirre, la región madrileña es básica en la estrategia de recuperación del poder perdido por el Partido Popular en las elecciones del 14 de marzo. A todo esto, en lo que hay que incluir el enésimo mensaje que Esperanza Aguirre como presidenta también del PP regional le envió a Gallardón («Creo que el Gobierno de la Nación lo está utilizando», vino a decir), se le llama la batalla de Madrid.