En busca del tiempo perdido

| FERNANDO ÓNEGA |

OPINIÓN

02 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

AUNQUE usted no viva en Madrid, ni falta que le hace, también ha conocido los atascos de estos días. Como en Madrid están las cabeceras de la mayoría de las cadenas de radio y televisión, lo que aquí ocurre se convierte en acontecimiento nacional. Las peleas de alcaldes y presidentes autonómicos que hay en todas las comunidades nunca traspasan el ámbito local. Ah, pero si esas peleas se producen entre Esperanza Aguirre y Ruiz-Gallardón, entonces adquieren categoría política de primer nivel. Pues así pasa con algo tan habitual como los atascos de tráfico. La verdad es que los producidos en Madrid, en la salida del puente, han sido históricos. La noche del viernes, a eso de la 1,30 de la madrugada, la gente todavía llamaba desesperada a las emisoras de radio. Al día siguiente, se contaba la peripecia de la carretera como una aventura del Oeste: ¡once horas para llegar a Valencia! ¡seis horas para recorrer cien kilómetros! Mientras, los paneles móviles de Tráfico avisaban con sarcasmo: «La carretera no es un circuito». En el panel siguiente, el mensaje tenía un aire de complicidad o compasión: «No podemos conducir por ti». ¿Y qué me decís de la clase política? El Partido Popular entiende que cualquier cosa mala que pase en España es responsabilidad y culpa del gobierno. Así que, con agilidad digna de mejor causa, Ángel Acebes culpó a Zapatero, con el hábil argumento de que es tan ineficaz, que se le bloquean las carreteras con nieve, y también con buen tiempo. ¡Porco goberno!, diría Acebes si fuera italiano o gallego. No sé qué soluciones tendrá el PP: lo mismo nos obliga a salir de la ciudad por orden afabético, o por antigüedad de las matrículas. Lo mismo ponen turnos por profesiones y oficios. Y el propio Zapatero también estuvo genial. Desde su perspectiva, si las carreteras se atiborran de coches, es porque hay muchos coches. Y si hay muchos, es porque la gente vive bien. Y, si vive bien, necesita disfrutar. En eso, todos los gobiernos son iguales. Para Álvarez Cascos, la vivienda estaba por las nubes porque había dinero para pagarla. Para los socialistas, las carreteras se ponen imposibles como reflejo de nuestra buena salud económica. En tales condiciones, lo que lamenta Zapatero es que los ciudadanos hayan perdido tantas horas de ocio en el atasco. ¡Ay, el ocio! Ese es el tesoro que ha de salvaguardar el ciudadano. A diario se pierden muchas más horas por el tráfico en Madrid, en las rutas de ida y de vueltas al trabajo. Las vías de entrada están saturadas desde antes de las 6 de la mañana hasta cerca de las diez. Pero de eso nadie protesta desde la oposición, ni se lamenta desde el Gobierno. Lo malo es perder tiempo de ocio. El resto da igual.