CON LOS terroristas en general y los de ETA en particular siempre conviene estar preparados para lo peor. No es de extrañar que en los cálculos de esta banda, cuyo objetivo es sembrar el terror y golpear los intereses del Estado, esté torpedear la candidatura olímpica de Madrid. ETA diseñó en 1992 un plan para desestabilizar nuestro país, aprovechando que coincidían tres grandes acontecimientos internacionales: los Juegos Olímpicos de Barcelona, la Expo de Sevilla y la capitalidad europea de la cultura en Madrid. La caída de la cúpula etarra en Bidart supuso un duro revés para esos planes. Lo que está claro es que ETA sigue maquinando acciones terroristas, aunque se hable de un posible escenario de negociación. Desde hace 30 años ha sido su forma de hacer «política».