Una estrella llegada de Europa

POR ANTONIO VERA

OPINIÓN

LA ACTRIZ austríaca Maria Schell, de 79 años de edad, hermana del también actor Maximilian Schell, murió el pasado miércoles en su casa de la región alpina de Carintia, a causa de una pulmonía. María debutó en el cine a los 16 años de edad; a los 22 alcanzaría notoriedad gracias a la película alemana Un ángel con una trompeta . En 1954 el festival de Cannes la premia por su interpretación de una doctora germana secuestrada por partisanos yugoslavos, en la película El último puente (a la que pertenece la foto que ilustra esta nota) . A partir de ahí llegó la fama y el trabajo con algunos de los mejores cineastas de la historia. Sacha Guitry contó con ella en su Napoleón , de 1955. Con René Clement, por su papel protagonista en Gervaise , una adaptación de Zola, gana el premio a la mejor actriz en el festival de Venecia de 1956; actuaría luego a las órdenes de Visconti ( Las noches blancas ) y en 1958 desembarca en Hollywood de la mano de Richard Brooks, que la hace protagonista de Los hermanos Karamazov , junto a Yul Briner. En 1959 acompaña a Gary Cooper como protagonista de El árbol del ahorcado , de Delmer Daves y al año siguiente la dirige de Anthony Mann en Cimarrón . En los 60, desencantada con el encasillamiento americano, vuelve a Europa y trabaja para el cine y la televisión alemanes. Claude Chabrol y Jess Franco contarían con ella en producciones posteriores que no consiguieron sustraerla de su progresivo aislamiento en los Alpes.