27 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.
SONRIÓ esperanzado cuando leyó que, a pesar de que las obras de ampliación del Museo del Prado se retrasarán varios meses y costarán un 85% más de lo consignado en los Presupuestos por todo un Gobierno con el aval de destacadísmos técnicos, no pasó nada cuando el problema se debatió en el Congreso. Vio el cielo abierto cuando le contaron que el coste estimado de la Cidade da Cultura puede duplicarse desde los 136 millones de euros iniciales y no se sabe aún con exactitud ni cuánto costará ni cuáles serán sus contenidos. Pero su mundo se vino abajo cuando en su banco le dijeron que les importaba un bledo la subida de precio y el retraso en las obras de su piso y que el crédito tendría que pagarlo exactamente igual, sin rebajas ni demoras.