Ante las elecciones

OPINIÓN

24 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

NO ES TAN DIFÍCIL convencer a Manuel Fraga como se pregona. Lo convencieron en una ocasión en Perbes para que eligiese como sucesor a José María Aznar, y no a Isabel Tocino, que era su candidata. Y lo convencieron ahora para que adelante unas elecciones que él deseaba convocar para octubre. Lo que tal vez hay que añadir es que Fraga se deja convencer de aquello que lo convence ya antes de que los encargados de convencerlo empiecen su denodado esfuerzo. Sea como fuere, ya tenemos fecha electoral: el 19 de junio. Y todos tan contentos, sin dejar traslucir la procesión que va por dentro. Excepto Paco Vázquez, que parece ser el único que entiende de qué va la cosa y aconseja no vender la piel del oso antes de cazarlo. Porque tanta alegría de todos parece excesiva y demagógica. No entiendo el deleite del Partido Popular por la decisión del presidente de la Xunta (ignoro qué superventajas han entrevisto), ni comprendo la satisfacción del PSOE (cuyos líderes, según nos dijo José Blanco la pasada semana, trabajaban sobre la hipótesis de octubre), ni me explico la euforia del Bloque (justamente después de consentir que la UPG provocase la retirada de su cabeza más brillante, que sigue siendo Beiras). Tanto gozo, ¿por qué? ¿Acaso todos tienen asegurada la victoria en las próximas elecciones? La verdad es que, cuando uno habla con estos mismos políticos en privado, la alegría se modera tanto que se vuelve razonable. El PP es consciente de las dificultades que tiene para renovar la mayoría absoluta, pero sabe que, si las circunstancias reman a favor, el objetivo no es imposible. El PSdeG-PSOE cuenta con encuestas que revelan que más del sesenta por ciento de los gallegos tiene voluntad de cambio, pero ¿quiere decir eso que van a votar a los socialistas? ¿O puede que algunos de ellos no les guste lo que hay ni lo que puede venir? El Bloque, por su parte, sabe que no se va a desplomar por «el caso Beiras» (como apuntan analistas que confunden la realidad con los deseos), pero no ignoran que la campaña va a ser a cara de perro, con un margen de incertidumbre que no reconocen, pero que conocen. En éstas estamos. Tan contentos.