LA LEY DEL TABACO IMPIDE ZONAS PARA FUMADORES EN EL TRABAJO
22 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Información en la página 40 NO SÉ qué le parecerá a mi jefe que cada vez que la sangre me acogote pidiéndome nicotina tenga que ponerme la chaqueta para salir a la calle y echar un pitillo. Y que la presión de no poder fumar ni siquiera en la narcosala (que ahora existe y que el año que viene tendrá que ser desmantelada) ocupe en mi disco duro el espacio que debería dedicar a concentrarme en mi trabajo. Lo más seguro es que me ponga verde y que me recomiende dejar el vicio (¡casi nada!) porque, al fin, quien se la juega es él, que es a quien va a multar el Gobierno si me cazan fumando. El horizonte es oscuro y las fumatas se quedan sólo para el Vaticano. Una esperanza: que ZP haga lo que hace siempre: presentar una iniciativa y, al poco, dar marcha atrás. Quiero ser un piso de 30 metros.