Habemus

La Voz

OPINIÓN

CÉSAR CASAL GONZÁLEZ

19 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

EN los mensajes de móvil ya le llaman Ratzinger Z, el papa robot, el papa de acero. Fue soldado nazi, de reemplazo. Viaja en bus. Era el favorito, como la selección alemana en los Mundiales. El cónclave fue como un campeonato del mundo de cardenales. Pasó lo de la genial frase de Lineker: «El fútbol es un deporte en el que juegan once contra once y ganan siempre los alemanes». Ganó el alemán. Y ganó el ala más conservadora de la Iglesia, la que se niega a volar. A Ratzinger le dicen cancerbero de la fe, como si la fe fuese algo que hay que proteger. ¿De quién? Se tiene o no se tiene. O crees que una paloma es el espíritu santo o sólo ves una paloma. Aplaudirán el Opus Dei y los legionarios de Cristo, del pálpito al púlpito. Pondrá la otra mejilla la Teología de la Liberación, que ya fue perseguida por Ratzinger por hablar de compartir, de comunión, de libertad. Dicen que Benedicto XVI hará light a Wojtyla. Ayer un cura hispanoamericano no quiso participar en un debate sobre el nuevo Papa. No quería perder el tiempo. Por este camino, la Iglesia seguirá subida a los altares, lejos del pueblo. Menos mal que para rezar sólo hacen falta dos: el que reza y Dios. Tanta púrpura les cegó. cesar.casal@lavoz.es