El empeño de Maleni

OPINIÓN

EL REINO DE LA LLUVIA

11 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

MAGDALENA Álvarez no parece formar parte de este Gobierno. Anda a su bola, no escucha, no habla y no hace caso de las indicaciones. Lo dijo ayer mismo Gaspar Llamazares en una entrevista en la Ser. Llamazares, muy complaciente con el Gobierno socialista, reprobó en cambio la actitud, el comportamiento y la gestión de la señora ministra de Fomento. Escuchándolo parecía como si Llamazares fuese gallego. O catalán, que últimamente también están muy contentos con la señora ministra. Pero parecía gallego porque si hay quien aborrece todo cuando rodea a Maleni, esos somos los gallegos. Lo de esta buena mujer con esta tierra, que es también la de sus antepasados, está más cerca de los desórdenes cerebrales y de las fobias que de la simple gestión ministerial. Maleni se ha empeñado en ayudar al Partido Popular de Galicia y en triturar a los gallegos, y en esas está. Dándole argumentos a don Manuel para que llame al levantamiento, a la sedición y a la revolución y quitándoselos a los de su propio partido. Actitud que sería muy elogiable si no estuviese por medio el desprecio a todo un país que ya bastante tiene con saberse uno de los más pobres de Europa. Pero la señora ministra ejerce todos los empeños imaginables excepto el de tratarnos con el respeto que merecemos. Aunque, dicho esto, y reconociendo su actitud delirante, no deben las ramas de impedirnos ver el bosque. Porque la señora ministra no es más que eso. Una miembro de un Gobierno que se quita y se pone de acuerdo con las necesidades de cada momento y con sus capacidades profesionales. De ahí que vamos a ver si somos capaces de mirar un poco más allá y colocar la responsabilidad de cuanto nos ocurre en el lugar que le corresponde. En el de quien la nombró, quien la mantiene y quien permite que siga embistiéndonos cada mañana.