Nos roban

| ERNESTO S. POMBO |

OPINIÓN

PUEDE que tengamos una percepción equivocada. Puede que creamos que nuestro maltratado globo terráqueo ha dado la vuelta y que nos hemos quedado con la mollera hacia abajo. Puede incluso que pensemos que nuestro siempre tradicional don Manuel se nos ha vuelto un agitador. Que quiere que nos convirtamos en unos pancarteros y que lamamos nuestras heridas por los rincones. Puede que pensemos que desde nuestro Gobierno autonómico se pretenden recuperar aquellas viejas formas, que tanto denostaron, con grito de «Nunca máis» incluido. Pero no. Aquí nadie se ha vuelto loco. Es un episodio temporal, producto de un momento de desasosiego. Ni don Manuel se transformó en un alborotador. Ni quienes salimos antes a la calle vamos a vernos obligados a volver a ser unos pancarteros. Porque para eso tenemos el privilegio de contar con unas instituciones y una clase política que defiende nuestros intereses en Madrid, en Bruselas, o en la Polinesia Francesa, si fuera necesario. A nuestro presidente, a nuestros conselleiros y a nuestra Administración autonómica les hemos comisionado para una labor tremendamente sencilla. La defensa de Galicia, la de los intereses de los gallegos. Les hemos encomendado que nos hagan más llevadero el día a día y que nos dibujen nuestro futuro. Y en eso deberían de estar. Batallando contra los temporales, contra las borrascas y contra las Magdalenas, que dicho sea de paso son más perniciosas que algún tornado. Pero no les dimos el papel de policías. Si nos roban no es de su competencia. Por eso nos piden que ocupemos la calle para que no nos sigan robando. Nos lo piden así porque ellos se sienten incapaces y porque deben de estar dedicados a labores de mayor calado.