El cielo y el infierno

| ANTONIO VERA |

OPINIÓN

EMILIO MORENATTI

Las puertas del cielo están en Roma, en la plaza de San Pedro, donde ayer se agolpaban los reyes y los gobernantes del mundo; en lo que antes fue Tierra Santa, está ahora está la puerta del infierno. Allí se levanta un nuevo muro de la vergüenza, como el que Juan Pablo II ayudó a tirar en Alemania; allí arden fuegos de azufre: neumáticos. Ya sólo falta que estos niños tiradores de piedras vean escrito encima de sus casas el mensaje que leyó Dante: «Abandonad toda esperanza».