EN UNA MAÑANA muy luminosa que permitía contemplar la belleza y grandiosidad de este paraje de la costa, presidido por un animoso Fraga, con la presencia de autoridades gubernamentales, autonómicas y locales y un grupo muy concurrido de invitados y público, ha tenido lugar el acto simbólico de la colocación de la primera piedra de una obra tan descomunal como es el puerto exterior coruñés junto al lugar llamado Punta Langosteira. Se trata de una obra estratégica muy importante que parece por fin va a seguir adelante no obstante el parón e incertidumbre que para lo que tiene que ver con el desarrollo de Galicia ha provocado el cambio de gobierno central. Sin embargo, la financiación no se encuentra aún totalmente asegurada, y se mantienen ciertas dudas sobre un hipotético ninguneo de fondos de cohesión con las nuevas circunstancias de la UE sobre todo si se relega este puerto respecto a los situados en otras regiones preferidas por los socialistas. Vázquez, que demuestra saber mucho de toros, estuvo al quite de que para la presentación de una obra de tal envergadura el gobierno estuviere representado por la ministra de agricultura. Enceló a la opinión echando el capote por los ojos con la ciudad de las rías quizás hasta ver qué pasa en las autonómicas, no sea que luego haya otro chasco y «si te he visto no me acuerdo». Y es que Galicia no es prioritaria para los socialistas, aunque en este caso el proyecto supone una excelente oportunidad estratégica de desarrollo, con repercusiones en muchas cuestiones, una de las no menores el control social de la especulación inmobiliaria que se va a desatar en todos los territorios afectados y especialmente en la capital coruñesa. En fin, como resaltó con realismo esperanzado una de las personalidades más entusiastas con el proyecto, el vicepresidente Núñez Feijoo, es momento de tomar la palabra empeñada y hacer votos porque este inicio tenga continuidad. Más vale tarde que nunca.