EN UN programa de humor de la Paramount Comedy he oído una frase que me llamó la atención: «La política es el arte de crear problemas». ¿Era realmente una humorada? Porque, a la vista de nuestra desgreñada realidad cotidiana, creo que la afirmación es suscribible más allá de la ironía que se le supone. Es decir, que también se podría decir en serio. Ya el enciclopedista D'Alembert, que no iba de gracioso, decía que el arte de la política es engañar a los hombres. Y el aforista francosuizo Louis Dumur, que tampoco se perdía por hacer un chiste, sostenía que era el arte de servirse de los demás haciéndoles creer que se les sirve. Frases de hombres sin fe. Porque la política (basta con echar una ojeada a la nuestra) es algo serio. O al menos es algo que no hace gracia. Asómense a la Comisión del 11-M y díganme. Teníamos un problema, pero ahora ya tenemos varios. Y en verdad ya nadie sabe qué hacer con ella, porque, ¿en qué sentido puede dar más de sí la cosa? Quiero decir más beneficio político, naturalmente. A mí no me ocurre, pero sí se me ocurre que sirva para empeorar las percepciones e indisponer más a unos (PP) con otros (PSOE y demás). De modo que los problemas, lejos de resolverse, se multipliquen. Me temo.