Como siempre

OPINIÓN

LOS CONDUCTORES españoles iniciamos la Semana Santa con más presión, más agobio y más vigilancia. Y la hemos terminado con más accidentes, más heridos y más muertos. Ciento cinco que son dos más que el año pasado. Dos fallecidos más pese al nuevo sistema de espionaje, al anunciado «esfuerzo presupuestario» y a la campaña intimidatoria de Pere Navarro. El mismo que sintetizó en la frase «la hemos cagao» la reacción de los infractores al verse sorprendidos por una exhibición de luces, paneles, señales acústicas y sirenas. Por lo visto, los nuevos coches espía que circularon por las carreteras españolas para terror de los conductores, han servido para bien poco. Porque el saldo de muertos, que es lo que en definitiva tiene que importarnos, no se redujo. No lo hizo porque, seamos sinceros, tampoco es eso lo que se logra con coches espía, denuncias, sanciones e inhabilitaciones. Lo que se consigue, que es lo que parecen buscar, con la nueva flota de coches espía, de todos los modelos, colores y tapizados, es incrementar los 200 millones de euros que Tráfico ingresa anualmente por sanciones. Nadie puede creerse que la mortalidad se combata a base de penar e inhabilitar. Lo venimos comprobando en todos los órdenes de la vida. Si el afán recaudatorio no los cegara, muchas de las sanciones se convertirían en sugerencias, advertencias y recomendaciones. Y tendrían, quizás, mayor efectividad. Pero como lo que importa es recaudar, nos han llenado las carreteras, las medianas y los arcenes de coches espía. Que no sirven para lo que nos dicen que sirven. Así que lo que esperamos, además de que nos cuenten la verdad, es que el ingenioso de Pere Navarro se aplique la frase que colocó en boca del conductor sorprendido. Y que reconozca públicamente que «la hemos cagao» . Y puede añadir: como siempre.