La democracia ha venido...

GERARDO GONZÁLEZ MARTÍN

OPINIÓN

NADIE sabe cómo ha sido pero, por lo visto, la democracia partidaria ha venido, como la primavera, y deberá ser el medio para determinar el puesto de Xosé M. Beiras en las listas autonómicas. El presidente del BNG ha apuntado que sean las asambleas comarcales las que decidan su futuro en este punto, aunque él se reserva la última palabra. Todo indica que es lo que iba a hacer el Bloque, seguir ese camino de aprobación de las candidaturas, para concluir en unos días con la ratificación del Consello Nacional. Nadie niega a Beiras el excepcional mérito que permitió que el Bloque creciera y llegara a límites insospechados quizá para su propia militancia. Pero ahora el puente de mando está ocupado y, como en todas las formaciones políticas, otros liderazgos se subordinan al máximo dirigente. Ya no es él el primero entre los suyos, por métodos que se pueden discutir pero que nadie ha cuestionado a fondo. Y cuando alguien gobierna un partido aspira, como el protagonista en el saloon de las películas de cowboys , a que nadie le haga sombra. Que lo pretenda Anxo Quintana es tan legítimo o ilegítimo como que lo hagan las cabezas de cartel de todos los partidos, grandes o pequeños. Me da la impresión, sin embargo, de que Beiras o bien se desvanece o se va, que cualquier salida se puede producir, perdiendo parte de su encanto. El ilustre profesor, tan diferente a todos, dice lo mismo que cualquier líder político: no admite consignas, en su caso se supone que de la UPG. Que tiren la primera piedra desde cualquier partido los dirigentes que no hayan impartido alguna consigna en un momento dado. No hay que esconderse por temor a la pedrada. El tiempo del liderazgo de Xosé M. Beiras, con pesar, porque es un hombre admirable, se agota. Ocurre que aquí no se mató al padre a tiempo y el problema colea. No tiene la edad de Fraga, pero no sería prudente para el BNG que su candidato a presidir la Xunta fuera un hombre en edad de jubilación. Información en la página 10