A MINISTRA de Fomento no tiene suerte con Galicia. O viceversa. A cada paso que da (patinazo, habría que decir), siembra el terreno para que veamos en sus actuaciones una pertinaz discriminación. No sólo fue lo del Plan Galicia de mier..., que refleja algo más que una inoportuna incontinencia verbal, sino la retahíla de agravios que esta semana se completa con la supresión de un peaje en Cádiz. Seguramente muy bien hecho, pero ¿por qué se puede en Andalucía y no en Galicia? Cualquiera diría que la actuación de Magdalena Álvarez tiene un único objetivo: cargarse la campaña de Touriño a la presidencia de la Xunta, ahora que las encuestas le dicen que lo tiene más cerca. Y no será porque no la hayan avisado. Quizás alguien tenga que empezar a pensar en dejarlo.