Las dos Pontevedras

MERCEDES ESCAURIAZA

OPINIÓN

HAY una Pontevedra a la que el humo industrial le huele a futuro. No es habitual que tome la calle. No es su estilo. Ese que tan bien maneja la otra Pontevedra, la que lleva años enarbolando pancartas para exigir que le devuelvan el bucólico paisaje de sus ancestros. Pero ayer cambiaron las tornas y la que quiere la papelera en su ría salió de su cascarón y se sumó, con los trabajadores del sector, a la llamada sindical en pro de la permanencia de Ence. Fue el primer paso de una mutua amenaza que late desde que el BNG llegó a la alcaldía. En 1999, CC.OO. ya advirtió a Lores que «no tendría paz social si ponía en peligro Celulosas». El entonces nuevo alcalde estaba dispuesto a usar el PGOU contra Ence. Me huele que el único que falta en esta ciudad es el negociador.