Perder los papeles

Mercedes Escauriaza

OPINIÓN

LA RECUPERACIÓN de zonas industriales para goce del ciudadano es el sueño de todo alcalde. A Maragall lo elevó a la presidencia de la Generalitat tras convertir, con un toque de bastón de mando, la degradada Barceloneta en el espacio de ocio más vivo del país. Pero de aquellas viejas fábricas ya no salía producción. Quizás el alcalde de Pontevedra no aspire a gobernar la Xunta. ¿O sí? Pero con el código ideológico del BNG en la mano, su lucha frontal por echarle el cierre a la próspera Ence en la ría le situaría en la vanguardia del nacionalismo urbano y satisfaría los deseos de la mitad de su censo de votantes. Sin embargo, la postura de sus socios del PSOE es ajena a cualquier código. Premian a Ence en Asturias y en Pontevedra la demonizan. ¿Eso no es perder los papeles?