Información en la página 30 FRANCISCO Rubio Llorente es un afamado científico del Derecho, con una larga e importante trayectoria. Sus méritos académicos no le han impedido, sin embargo, ser absolutamente inoportuno y propiciar una refriega política con sus declaraciones. Un intelectual está en su derecho de reflexionar como considere oportuno, pero al presidente del Consejo de Estado hay que exigirle un mínimo de prudencia y de coherencia. Entre otras cosas, porque el Gobierno ha pedido a este organismo que se pronuncie sobre las reformas constitucionales. El miércoles abogó por cambiar el término «nacionalidad» por «comunidad nacional» en la Constitución, dando argumentos no sólo peregrinos, sino también cercanos a las tesis inconstitucionales de los nacionalistas. Ayer se desdijo de lo manifestado. No es serio.