Información en la página 28 A FALTA de conocer atribuciones y pormenores, la Sociedad Pública de Alquiler se nos antoja una herramienta de sílex para combatir al dinosaurio. Instrumento quizá útil, pero pacato, para desterrar la inveterada cultura española que abomina del alquiler y aspira a la vivienda en propiedad. Un hábito robustecido en la actual coyuntura económica. Con los bancos ofreciendo dinero barato y a espuertas, la fiscalidad favoreciendo la adquisición, la escalada de precios prometiendo inmediatas plusvalías y las familias acumulando patrimonio, ¿quién desea sufrir a un casero cascarrabias y sustituir la cuota del préstamo, salvoconducto al cielo de la propiedad, por la renta de alquiler? Y los propietarios, felices con la revalorización de sus pisos vacíos. ¿Un espejismo? Tal vez. Pero así son las cosas.