MANGOURAS abandonó la cárcel de Teixeiro con la condicional. Al llegar a Grecia de permiso, lo estaba esperando el ministro de Marina Mercante para proclamar la inocencia del viejo capitán. El Gobierno ateniense se apresuró en absolverlo de culpa en una demostración de que los intereses de los grupos de presión que dominan el transporte marítimo están por encima del respeto a la Justicia de otro país socio de la UE, España. Grecia, Malta y Chipre ya obligaron en su día a las instituciones comunitarias a descafeinar la persecución contra buques que limpian sus sentinas en mares que no son suyos. Lo más probable es que se nieguen a aplicar las propuestas acordadas ayer por el Parlamento de Estrasburgo, porque Europa es a la vez una y veinticinco.