¿CUÁNTAS veces le ha servido una cerveza, le ha arreglado el coche o le ha hecho una chapucilla en casa un tipo con acento extranjero? A mí muchas. Casi a diario. Son buenos trabajadores que se parten el lomo por un salario muy inferior al que marcan los convenios. Sin vacaciones, sin seguridad social, sin derecho a paro. Son currantes baratos ideales para empresarios sin escrúpulos. Esclavos modernos. Sus jefes tienen ahora la oportunidad de regularizarles haciéndoles un contrato laboral. Sin embargo, casi ninguno lo hace. Por ahora sólo se han tramitado 467 expedientes en Galicia y 48.000 en España. Los inmigrantes son un negocio lucrativo. Un fraude que se debe combatir con la dureza de la ley. Por las buenas nadie libertará a sus esclavos.