Ferrol mártir

VÍCTOR MORO

OPINIÓN

CON la prejubilación de 1.405 nuevos operarios (70l en Bazán-Ferrol y 704 en Astano-Fene), Ferrolterra ahonda su declive industrial y económico al decidir la SEPI sacrificar el sector naval ferrolano, sobre el que recae el mayor recorte técnico y humano de la reconversión de Izar. La comarca es maltratada con más de un tercio de las prejubilaciones del grupo, soportando, proporcionalmente, el mayor quebranto humano de la reconversión. Con el programa previsto Bazán-Ferrol continuará la construcción tradicional en competencia política desigual, que no técnica, con otros astilleros a los que se habilita para construcciones militares. Y digo en competencia política desigual porque, a no tardar, conoceremos desviaciones de proyectos militares a otras factorías que carecen de la ejecutoria y experiencia acreditada de la ferrolana. Pero la política manda y tanto las gradas vascas como las andaluzas o levantinas saldrán nuevamente beneficiadas. En cuanto a Astano, la decisión conlleva la desaparición de la construcción naval en Fene, que conoció épocas de gran actividad y fue postergada ante decisiones políticas que no supimos contrarrestar por nuestra debilidad representativa e institucional. Convertido en astillero subsidiario de la factoría ferrolana, sus días están contados. Con cerca de 9.000 empleos directos en la construcción naval en 1985 pasaremos este año a 2.374, y un descenso de la población ocupada cercano al 75%. Si consideramos su repercusión negativa en la industria auxiliar nos encontramos, proporcionalmente, ante el recorte sectorial de empleo más traumático de toda la economía española. Para paliar los negativos efectos sobre las áreas afectadas, se anuncian medidas de apoyo que, en su caso, seguirán también la orientación política dominante. Ferrol tiene experiencia de anteriores reconversiones que acentuaron su retroceso, pues ni Zonas Industriales en Declive ni Zonas de Preferente Localización Industrial, anunciadas a bombo y platillo, fueron capaces de frenar el deterioro económico del área. Ferrol es un nuevo botón de muestra de la fragmentación política gallega sumergida en descalificaciones partidarias. ¿Qué tratamos con remover el Prestige , salvo mancharnos nuevamente de chapapote? Es urgente el gran pacto político que sugiere Santiago Rey en La Voz, para que los diputados y senadores gallegos se produzcan con una sola voz cuando se trate de los intereses de Galicia. Se mantiene la incertidumbre sobre los ferrocarriles. Los puertos permanecen en indefinición financiera. Los asentamientos industriales no se potencian. Los recursos autóctonos emigran con nuestra juventud hoy mejor preparada, en éxodo insensible pero tan grave como el de siglos pasados. Los fondos europeos están amenazados y la insolidaridad disfrazada de balanza fiscal perversa sugiere nuevas dificultades. Hoy es Ferrol quien sufre por una reconversión traumática que, por si solo, no puede afrontar. Ferrol necesita el apoyo unánime de todos los gallegos, que deben tomar buena nota, pues, si no actuamos políticamente unidos, la reconversión y el atraso llegarán inexorablemente a toda Galicia.