CREO RECORDAR que los científicos discutieron si en la gestación de un individuo se representan a escala fases o procesos en la evolución de la especie a la que el tal individuo pertenece. Además de mi ignorancia enciclopédica en materia científica, ignorancia que no me impide el farol de tenerme por culto y de Cultura, tengo muy olvidada mi gestación y ya estoy un tanto despreocupado de las ajenas, al menos en tanto no se me avise de nieto a la vista. De momento andamos muy bien de vista porque tengo unos amigos oftalmólogos que me la miman y me la bordan. Si hay nieto, no se me despista. Pero vamos con lo que vamos, con que en el trajín social, especialmente el que dicen que no tiene enmienda, me parece observar en estos días una representación a escala de la evolución que nos ha puesto a un par de genes, pero a millones de años de los simpatiquísimos chimpancés. Representación a escala y a cámara rápida del conjunto de evoluciones altamente positivas, de auténtica selección y mejora genética, que puso de líder de los australopitecos al Homo habilis, digamos que un manitas y un pillín, lo hizo avanzar a Homo erectus, que enseguida quedará claro, y remató con un edema de sesera que justifica que no nos conformemos con ser Homo sapiens y nos repiniquemos el autobombo con Homo sapiens sapiens. Un buen día el australopiteco sintió que tiraban de él con más fuerza que la que podían ejercer dos carretas. Y al ver cuál y cómo era el motor de semejante tracción decidió agudizarse el ingenio y las mañas para hacerse con el tal motor. La necesidad apura, te da alas, te afila la neurona ¿ en una palabra, te hace Homo habilis para un cortejo eficaz. Buena labia, miradas lánguidas y ardientes, vigilias y guardias, encendidas misivas¿ son algunas de las habilidades del habilis, pero hay una que destaca en eficacia y es la llamada elegancia social del regalo, el despliegue munificente y dispendioso, el farde que no perdona ni los recreos inmobiliarios. Y el Homo habilis consigue sus fines y asciende a Homo erectus en ascenso que está incluso en la primera hoja de los más elementales apuntes de Teoría de la Evolución, lo cual nos evita enredos explicativos. Y triunfa y disfruta el Homo erectus, pero sobreviene un azar genético, algo falla, vaya usted a saber si los nucleótidos, o la de-soxirribosa, o incluso el embrague, y el Homo erectus no sólo no puede progresar a Homo erectus erectus, sino que hace mutis¿ Menos mal que Darwin, listo donde los haya, ya tenía previsto que la Teoría de la Evolución se completa con la Teoría de la Devolución, que es donde el Homo erectus asciende a sapiens y riza el rizo de hacerse sapiens sapiens con lo que es su emblema y que ninguna otra especie animal está en condiciones de sentir y expresar: devuélveme el rosario de mi madre y devuélveme todo lo demás. Lo de quedarse con todo lo demás es una falacia de María Dolores Pradera y no consta en el código de ningún ADN medianamente sensato.