CÉSAR CASAL GONZÁLEZ
17 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.O ANTROIDO e o San Xoán van a máis. Me gusta cuando Galicia se reconcilia con sus fiestas de sempre y me gusta ver cómo los jóvenes toman el relevo para que las máscaras do Antroido y as meigas de San Xoán no se deslocalicen. Vivimos tiempos en que todo se deslocaliza. Te descuidas y te deslocalizan en diez minutos. Hay que reivindicar lo nuestro, lo distinto, lo que nos hace diferentes a otros, antes de que nos deslocalicen para siempre los americanos. Estar orgullosos de lo propio, fachendosos co noso. No somos menos ni más que nadie. Vivimos en esta tierra gris al norte y, aunque disfrutamos con las pizzas, nada nos identifica más con nuestra infancia que as filloas e as orellas do Antroido. Somos dos sabores y un sentimiento, o Pai Miño. Me gusta ver arder las playas coas lumeiradas, ver arder Compostela coas cacharelas. Me gusta ser amigo da Xente, como o Roi Xordo de Ferrín, nestas festas tan nosas. Nunca vira a Coruña tanto choqueiro. No queremos Halloween ni calabazas. Cada vez hay más jóvenes que creen que Antroido y San Xoán son los mejores días del año. Horas quemadas que no se olvidan, recuerdos para cuando la vida sea recordar: lanzal, él; y ela, rebuldeira, coma os nosos país. cesar.casal@lavoz.es