Arco Atlántico

PABLO GONZÁLEZ MARIÑAS

OPINIÓN

16 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

LA UNIÓN Europea genera nuevos espacios y agentes políticos. Hemos de acostumbrarnos a actuar en estas coordenadas. La estructura europea aglutina hoy, a grandes rasgos, un centro rico que atraviesa el continente desde Inglaterra hasta Lombardía, al que comunmente se denomina Blue Banana o Megalópolis , flanqueado por dos arcos periféricos y casi simétricos: el Arco Mediterráneo, desde Murcia hasta Nápoles, y nuestro Arco Atlántico, las 26 regiones no muy ricas de esta fachada, entre ellas Galicia, aglutinadas como difuso «espacio de pertenencia a una civilización atlántica», pero que además constituyen un espacio interrelacional, que ha de operar como lobby activo y que estos días ha dado muestras de vitalidad, exigiendo el mantenimiento de los fondos de cohesión de la Unión Europea ampliada. Son estas estructuras ágiles y actuales las que pueden compensar los déficits democráticos y la rigidez de la estructura de excluyente base estatal de la UE.