LA TRADICIÓN gallega está llena de entrañables misterios: los mouros, las meigas, la Santa Compaña, etcétera. Y los tiempos que vivimos amenazan con incorporar otro enigma novedoso: el AVE. Que no es un enigma en sí (puede verse el Madrid-Sevilla desde 1992) sino que lo es en su relación con Galicia. La ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, sigue respondiendo como si estuviese en la oposición, es decir, criticando el Plan Galicia elaborado o prometido por el Partido Popular. Pero ayer hemos podido leer en este periódico que el miércoles, en sede parlamentaria, asumió como un compromiso propio el de cumplir los plazos acordados en la moción del Congreso del 22 de junio de 2004... y ninguno de los establecidos por el anterior Gobierno del PP, que, dijo, «no puso una sola fecha en el Plan Galicia». Como los enigmas tienen un poder de fascinación enorme, no he podido evitar la tentación de consultar arúspices (de los de hoy, digitales), adivinos, augures, videntes y otros pronosticadores con cargos en distintas parcelas de la vida nacional. Sus respuestas no sé si fueron tranquilizadoras, pero en cualquier caso dan que pensar. «Habrá AVE Madrid-Galicia, al menos Madrid-Santiago de Compostela, con toda seguridad», me dice uno, y me ofrece la parte visible del iceberg de unos argumentos que suenan sólidos, pero que, al parecer, todavía no se harán públicos. Formulo entonces la pregunta del millón: «¿Y para cuándo estará en funcionamiento ese AVE que tanto espero disfrutar?». La cuestión se complica porque la respuesta no es un número sino un nuevo enigma que parece concebido por un publicitario de vanguardia: «El AVE llegará a Galicia antes que a Valencia, antes que a Bilbao y antes que a Lisboa. No se podrán quejar los gallegos». Desconcertado, insisto: «Pero ¿cuándo?». La voz del oráculo se limita a responderme, ya cada vez más lejana: «Antes, antes, antes». ¿Es creíble lo que cuento? Depende de la fe que se tenga en agoreros y adivinos. Pero, sin que cunda el optimismo, creo que no tardarán mucho en explicarnos los pormenores de la cuestión. Antes que tarde. Es decir, antes, antes, antes... Al tiempo.