08 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.
ENCONTRAR el equilibrio entre el progreso económico y la preservación del medio ambiente es el reto más apasionante de los políticos modernos. Por desgracia no todos poseen imaginación, talento y voluntad para alcanzar situaciones de consenso que puedan derivar en esa armonía. Tienen razón los que se oponen a que Ence siga contaminando la ría de Pontevedra, pero también le asiste el acierto a aquéllos que creen que se puede generar empleo y no contaminar. Sólo hace falta voluntad, talento y visión de futuro. No todos lo tienen.