Respuesta desde Álava

OPINIÓN

DESDE VITORIA me hago eco de lo que están diciendo ciudadanos anónimos en la calle. ¿Dónde hay que apuntarse para impedir que los nacionalistas se salgan con la suya? Ibarretxe lleva la iniciativa. Ha convocado elecciones tras la sesión del Congreso de los Diputados. Ha dejado claro que la soberanía del «pueblo vasco» no está contenida en la que representan las instituciones del Estado. Ha salido del hemiciclo de Madrid como el representante de otro país, que es nación y quiere tratar de igual a igual con el Estado español. Se ha llevado tras de sí al arco parlamentario de los nacionalistas gallegos, vascos y catalanes. Ha hecho del evento el primer acto de la campaña que va a refrendar, en las urnas, su plan. Está a punto de lograr que la única papeleta a favor del derecho del pueblo vasco al nuevo estatus sea la que él encabeza, por lo que tienen todas las posibilidades de lograr una ingente participación en las elecciones de abril, y alcanzar un número de escaños que le otorguen la mayoría absoluta de la nueva institución, logrando así la máxima fortaleza para la negociación de su plan. Sólo Alava puede tener la respuesta que importune tal proceso. Es preciso que alguien con valor y decisión promueva de inmediato la puesta en marcha de una iniciativa popular entre la población alavesa para que se exija el amparo de las máximas autoridades de la nación y se ponga en marcha, al margen de las elecciones vascas, el proceso para la autonomía de Álava en el seno del Estado español de las autonomías. Con esta iniciativa se pasa de las palabras a los hechos. Exactamente igual que ha hecho el lendakari. Se responde desde la sociedad alavesa a quien pretende representar una vocación secesionista en Álava que nunca ha existido, pero que puede quedar subsumida por el recuento total de los votos del 17 de abril. Recuérdese que los depositarios de los derechos históricos son los territorios forales, y el Parlamento vasco no es disponible en cuestiones que siguen formando parte del núcleo de estos derechos. Por cierto, ni el Parlamento vasco, ni el lendakari se atrevieron a solicitar la opinión de las Juntas Generales de Álava sobre el plan, a pesar del efecto que tiene sobre la autonomía alavesa. Si Álava responde como Navarra, y se convierte en comunidad foral, el Plan Ibarretxe queda reducido a dos territorios, y le damos de su propia medicina.