LO CONSEGUIMOS. Algo es algo y al comienzo algo es mucho. Cuando la grandeza apenas se percibe se siente su nostalgia. Urge reinventarla. Poner manos a la obra e ir a por ella. Luego, buscar el momento idóneo para mostrarla a los incrédulos, a los desagradecidos a los que presumen de perdedores. Las nuevas masas se rebelan con sentimientos autodestructivos y no resulta rentable una comunidad desesperanzada. Hay que levantar los ánimos, desmontar el discurso de quienes se empeñan en hablar de decadencia. La banalización es el milagro encontrado para fortalecer el siglo XXI, es el poder del Poder, es el nuevo Creador de instantáneas, de regocijos, de felicidad colectiva. La banalización es potente e imparable como reconoce el informe Pisa cuyos datos fueron mano de santo para rastrear el otro lado del espejo y ver que no queda nada: sólo desierto. Sobrevive la superficie donde todo es vano, deslizante, donde un gesto no perturba ni cambia nada. Por eso lo conseguimos: el avión más grande del mundo, un aparato incomparable, algo «que habla por sí mismo» en palabras del presidente de la compañía Airbus, Noel Forgead; un aparato que demuestra que «cuando Europa une sus fuerzas no tiene límites», que «Europa es imparable», según Zapatero; «un triunfo de nuestra ciencia que permite afirmar que hoy es un día grande para Europa», según Schroeder; «un barco en el cielo que llevará a los cielos los colores de nuestro continente» para Chirac. Diez mil manos de cinco mil personas reunidas en el teatrillo de las grandezas. livianas aplaudiendo hasta más no poder y un bis de postración cuando el aparato se muestra, una vez quitado el condón que mantenía oculta la magnitud de la sorpresa. No caben más preguntas ante esta realidad que concentra en sí misma la respuesta. Si queríamos saber qué es Europa, ahí está la verdad del aparato, si dudábamos de su fuerza y caímos en el error de ponerle límites, el aparato nos lo desmiente, si nos inquietaba el cerebro de nuestra intelligentia o temíamos la falta de empuje para volar alto, Europa replica. Ha despegado un avión cargado de razones para subsanar los límites de nuestra pobre conciencia. No hay de qué quejarse con tanta ayuda humanitaria.