La naturaleza del Plan Galicia

OPINIÓN

IMAGÍNENSELO. La conversación, amena y cordial, seguía con toda normalidad, hasta que, ya avanzada la comida, alguien que había permanecido en silencio intervino y preguntó: «Pero, entonces, ¿el Plan Galicia existe o no existe?». Y cuando el buen hombre esperaba un aluvión de respuestas aclaratorias se produjo un aluvión de silencio expectante. Todo parecía indicar que el Plan Galicia había empezado a ser el nombre de un gran desconcierto y de una gran confusión cuya identidad se diluía en un Plan Estratégico de Infraestructuras y Transporte (PEIT) que la ministra de Fomento presentó al Consejo de Ministros el 23 de diciembre. ¿Quería ello decir que el Plan Galicia no existía, o incluso que no había ningún plan para nuestra tierra, como sostenían algunos? Mi parecer en este punto es claro. El Plan Galicia existe porque, más allá de todas las politiquerías, es así como han decidido llamarle los gallegos a lo que les falta, en el ámbito de las infraestructuras, para no quedar aparcados y olvidados en su idílico finisterre, es decir, para no ser ni sentirse discriminados en el conjunto del Estado. Y ésta es una idea-fuerza que apremia sobre los propios niveles de concreción y de compromiso actuales del Plan. La misma fe en su existencia lo que de verdad mide es el nivel de esperanza de la comunidad ante su futuro. De ahí el riesgo de las demoras. Las cajas de ahorros gallegas han manifestado su temor a que el retraso en el cumplimiento lastre el desarrollo de Galicia, apeándonos de la indispensable capacidad para competir en las condiciones necesarias. Y cuando hablan de retraso se refieren a ir más allá del 2010. Por eso es tan necesario que el Gobierno fije ya fechas y dotaciones. La sociedad civil, mejor o peor vertebrada, mejor o peor informada, tiene una conciencia lúcida de lo que está en juego. El Plan Galicia es una especie de telescopio por el que se ve el porvenir de la comunidad. Sin unas infraestructuras modernas, hechas a tiempo, no hay un horizonte despejado ni una Galicia próspera y competitiva. Que no nos líen. El Plan Galicia existe y es justo eso que tenemos en mente cuando pensamos que los gallegos debemos tener las mismas oportunidades que los demás.