DENTRO de la sucesión de comicios que han tenido, tienen y tendrán lugar en los Territorios Ocupados a lo largo de este año, el primero con una significación destacada es el que determinará quién será el nuevo presidente de la Autoridad Palestina. Cuando estas líneas salgan publicadas Mahmud Abas, más conocido por Abu Mazen, habrá recibido la confirmación como ganador, por una amplia mayoría, frente a sus seis contrincantes. Es pronto para saber si este triunfo traerá un poco de la ansiada paz a los palestinos, ya que es mucho lo que se espera del hombre que sustituirá al difunto Arafat y poco lo que se le ofrece para lograrlo. Abu Mazen, hombre con reputación de moderado, contará con el beneplácito de Estados Unidos e Israel. Aunque pudiera parecer que este apoyo será muy beneficioso para la causa palestina sólo es una apreciación superficial. El futuro presidente de la Autoridad Palestina, entidad previa a la formación de un Estado palestino, tal y como se estableció en los ya olvidados Acuerdos de Oslo de 1993, trabajará frenado por múltiples obstáculos. En primer lugar, el apoyo exterior que obtenga Abu Mazen estará siempre condicionado al poderoso lobby judío que rodea al presidente Bush y a las intenciones del siempre sorprendente Sharon. Los europeos se han mostrado, hasta la fecha, incapaces de ejercer una presión positiva y real efectiva más allá de la organización de encuentros con buenas intenciones. En segundo lugar, representantes de las Brigadas de Al Aqsa y Hamas han manifestado que le darán un plazo de 100 días para obtener resultados positivos, lo cual supone un período de tiempo ridículo si se tiene en cuenta que el problema palestino se inició en 1948. En tercer lugar, la centralización del poder en Arafat ha originado una corrupción en los diferentes estamentos que debe ser erradicada urgentemente para ganar la confianza tanto de los palestinos como del resto del mundo. El éxito de Abu Mazen interesa tanto a judíos como a palestinos; sin embargo, lograr que ambas partes colaboren para lograrlo no será posible si no se superan todas estas dificultades. Y ello no será fácil.