Desastres naturales

GONZALO PARENTE

OPINIÓN

TENGO ante mí un documento de Naciones Unidas, escrito por Kofi Annan, titulado Prevención de la guerra y los desastres: un desafío que va en aumento , de 1999. Centrándonos solamente en las catástrofes, y teniendo en cuenta lo ocurrido con el maremoto del sur de Asia, pero sin olvidar otros desastres naturales ocurridos anteriormente, tenemos que reconocer que estamos poco preparados para reaccionar ante los castigos que nos inflige la madre naturaleza, por razones que se me escapan. Precisamente ahora que el ecologismo se preocupa más que nunca por cuidar el medio ambiente, es cuando se están produciendo catástrofes apocalípticas. Dice Kofi Annan que 1998 fue el peor año por los desastres relacionados con el clima, que llegaron a alcanzar la pérdida de 50.000 vidas, y señala que en el decenio de los noventa han ocurrido tres veces más catástrofes que en el decenio anterior. En 1998, el huracán Mitch costó la vida a 13.000 personas y el ciclón veraniego que azotó el sur de la India produjo 10.000 muertos. Además hubo grandes inundaciones en Bangladesh, India, Nepal y gran parte de Asia Oriental. Millones de personas perdieron su hogar en China, por la crecida del río Yang-Tse, mientras que los incendios arrasaron miles de kilómetros cuadrados en Brasil, Indonesia y Liberia. Por último, Afganistán y Turquía, en 1999, sufrieron terremotos devastadores. Posteriormente Irán sufriría otro terremoto de gran magnitud. En estos días estamos viviendo la desolación y la muerte causada por el maremoto que nos ha aterrorizado con las escalofriantes escenas que muestra la TV, pero existe un gran reto humanitario; las organizaciones como Cruz Roja, Médicos del Mundo, etcétera, necesitan una mayor atención solidaria para contar con los medios necesarios. Las diversas comunidades siempre tendrán que afrontar peligros naturales, pero la mayoría de los desastres son provocados por la acción humana. Por eso Kofi Annan afirma que «cada vez son mayores las pruebas de que las altas temperaturas que nos afectan están muy relacionadas con los incidentes climáticos, que son producto del aumento de las emisiones de carbono». Prevenir es mejor que curar.