Sontag, Susan

La Voz

OPINIÓN

CÉSAR CASAL GONZÁLEZ | O |

28 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

BOCA grande, de no permanecer callada. La tiza de las canas blanqueó su pelo. Voz que truena, de decir verdades. Bush tiene un enemigo menos. Susan Sontag ha muerto en la cama de un hospital. Especialista en fotografía, fue retratada por la mano de níquel de Anne Lebowitz, como una star. Novelista del montón, ensayaba con gran facilidad. Estuvo en el volcán de Sarajevo para mirar a los ojos del dolor. Salía del hotel y corría para que los francotiradores no le deshojasen el corazón. «Literatura es conocimiento y libertad», dijo en Oviedo cuando la hicieron Princesa de Asturias de las Letras, junto a la marroquí Fátima Mernissi. No quería callar ante la barbarie. Quería un mundo de mestizos y de iguales. Se lo podría aplicar la frase de Camus: «Nosotros somos partidarios de la inteligencia y sus dudas». Fue un vendaval. Pero el mejor entierro es dejar que hable ella: «Bush es un señor horrible de Texas que gobierna con un grupo de ultraderechistas». «Kissinger es un criminal de guerra». «Berlusconi es un rico tonto». «Schwarzenegger es un idiota surgido de la nada». «Gabo da pena por no condenar el regimen cubano». Se fue una mujer de conciencia, con una lengua cargada de balas. cesar.casal@lavoz.es