Comunidad nacional

OPINIÓN

26 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

ES LA MODA. Por mucho que busque en el texto constitucional, no lo encuentro. A lo mejor es que requiere de una lectura con esas luces ultravioletas y tangenciales que se usan en los laboratorios museísticos para explorar pinturas tapadas por otras pinturas en obras maestras de los clásicos. ¡Qué riqueza y abundancia! Uno puede ser ciudadano o pueblo; miembro de una región, nacionalidad y, ahora, comunidad nacional; y todo ello, sin proponérselo, sin haber sido consultado, simplemente por obra y gracia de los derechos históricos de unos y las necesidades pactistas de otros. Y es que el papel lo aguanta todo¿ Personalmente, me preocupan algunas cuestiones «sin importancia». Del Estado de las Autonomías pasamos al Estado de las Nacionalidades. Pero no descarto una confederación de Estados ibéricos, o algo así. Alguien garantizará que los recursos del antiguo Estado basado en la solidaridad e igualdad de oportunidades para sus ciudadanos se repartan para dotar un mínimo exigible, sea cual sea la residencia del paisano (que viene de país) y que cifra su grado de bienestar en su acceso real a servicios y equipamientos. Y digo esto por una cuestión casi imperceptible. Mientras algunos gozan de desarrollo y tecnologías, otros se las ven y las desean para lograr que la administración local próxima a sus viviendas les garantice agua corriente y saneamiento. En este momento, el partido del Gobierno de España es quien ha tomado la iniciativa. Así, ese mismo partido en Euskadi asegura por boca de su líder, que se apellida López, si bien coloca delante el Patxi, que el PSE reivindica la autonomía en el PSOE para plantear la reforma del Estatuto vasco, y dotar a la comunidad nacional de todas las competencias y capacidades que, desde Extremadura, otro líder socialista considera como privilegios y contrario a la búsqueda de la igualdad que siempre predicó el partido de Pablo Iglesias. Espero y deseo que en este nuevo escenario de reparto del poder del Estado constitucional los gallegos saquemos algo más que las dotaciones prometidas y concedidas a lo largo del tiempo futuro, para el Plan Galicia, o que no tengamos que esperar el naufragio de otro petrolero para que reparen en nuestra situación de renta y desarrollo. Al final, España será un mosaico pluricultural y multigubernamental. Pero, habrá que «mirar de ver» dónde nos toca vivir.