Yo controlo

| CÉSAR CASAL |

OPINIÓN

LA FRASE la oímos en todas las sobremesas. «Yo controlo», dice tras tomar una cervecita de penalti al llegar para desengrasar, un vaso de blanco de la tierra para el marisco, tres de vino tinto para bajar la carne, un par de copas de cava para brindar, tres digestivos, o sea cubatas de ron mediados, para el puntito, y un chorrito de caña con el café para espabilar y coger el coche para llevar a la familia a casa. Ese hombre, suelen ser hombres, es una bomba cargada. Sobre todo si hay placas de hielo en la carretera, como hoy, mañana y pasado... Prudencia, por favor.