Dejarlos estar

| ERNESTO S. POMBO |

OPINIÓN

ALGUNOS creíamos que Galicia es un país con un futuro portentoso. Pensábamos que se están partiendo el espinazo para construirnos un lugar en el que hasta los más quisquillosos fuesen felices. Pero, por lo visto, la cosa no debe ser tan sencilla. O, a lo mejor es que no lo están haciendo bien. Que organizando concursos de misses y levantando mausoleos no se construye el futuro. Un estudio de la Universidad compostelana nos alerta nuevamente de la negritud de nuestro porvenir. Nos dice que a la vuelta de la esquina, en unos 20 años, más de 230 municipios no llegarán a alcanzar los 5.000 parroquianos. Y que gran parte de las más de 30.000 parroquias y lugares pasarán al recuerdo. Con estos datos, el estudio sirve para abrir un debate sobre la unificación municipal que, según parece, nos vendría al pelo porque permitiría incrementar los gastos por habitante y, por tanto mejorar los servicios y la calidad de vida. Claro que arrancamos con un serio inconveniente. De llevarse a cabo esa fusión, los actuales cargos políticos quedarían reducidos a la cuarta parte. Y esto sí que es un problema. Porque a ver qué hacemos entonces con el hijo, el yerno y con la señora del vecino de arriba. La estructura política municipal gallega se asienta, como todos sabemos, en el acuerdo tácito de « eu vótolle para o concello e vostede fai o demáis» . Que es algo así como que a usted lo voy a hacer un señor, pero a mí tampoco me puede ir mal. Y sobre esta alianza venimos funcionando con total naturalidad. Así que remover ahora esa cuestión puede resultar altamente sensible y hasta peligroso. A ver quien se atreve a decirles a los que comen percebes y toman las copas a cuenta del concello, que hay que ir pensando en largarse. Nos resulta menos violento dejarlos que sigan inaugurando ascensores.