Lo que sufrimos

| ERNESTO S. POMBO |

OPINIÓN

SUPERAMOS las terquedades. Sobre todo las de Magdalena Álvarez. Vencimos la incertidumbre de las posturas contradictorias. Nos sobrepusimos a cuantos contratiempos se nos plantearon, que no fueron pocos. Dominamos los desasosiegos, las inquietudes y las sospechas. Y, al fin, por aquello de que el que resiste, gana, que decía el admirado don Camilo José, comprobamos cómo comienza a tomar forma uno de los grandes proyectos de este país. El del puerto exterior de Galicia, que se levantará en Punta Langosteira. Ayer quedaron adjudicadas las obras. Sin consenso. Pero eso debe de importar poco ya a estas alturas. Porque que cuatro representantes del Estado condicionen su voto a ciertas exigencias, no puede empañar la adjudicación de una obra crucial para A Coruña, para Galicia y para el Noroeste español, que es como gusta de llamarle Zapatero a esta esquina del mapa. Quizás no sea el momento de echar la vista atrás. Pero no está de más hacerlo. Para comprobar quiénes han sido sus artífices. Porque ahora todos se van a apuntar a salir en la foto. Magdalena incluida. Pero habrá que ir a las hemerotecas para ver quienes dieron incluso más de lo que debían, en hacer realidad un proyecto que nació como una promesa virtual. La adjudicación del puerto exterior, con ser una gran noticia, no ha de hacernos ignorar que aún está todo por hacer. Como tampoco nos puede hacer olvidar lo mucho que sufrimos. Y lo mucho que nos queda por sufrir. Y es que en este país, aún las grandes alegrías son siempre el preludio de no menos grandes penas y malos tragos.