A PROPÓSITO de Carod: van a ser unas navidades muy pasadas por cava. Unos por defecto y otros por exceso, bien puede ocurrir que las burbujas se nos instalen en la cabeza y nadie nos arreste por alcoholemia. La contribución del líder carismático -expresión redundante donde las haya- a crear confusión, conflicto y mala sangre resulta prodigiosa. Si al líder Pujol le tiraron monedas en Madrid cuando gobernaba en Cataluña y se ganó el apodo de hombre del frac , el personaje Carod, que parece salido de un cómic aunque por desgracia no es así, está consiguiendo que los siete millones de catalanes, según cifras oficiales, sin distinción de clase, sexo, edad o raza nos veamos obligados a pedir perdón por haber nacido o crecido en un lugar tan deleznable de la España plural. Ser catalán ha sido por tradición ser sospechoso de codicia desmesurada y lo de la pela es la pela , la forma popular de dictar sentencia en un juicio sin derechos para los acusados. Resulta increíble ver cómo a muchos les gusta tanto la tradición que resuelven perpetuarla por el lado más estúpido: el que la desplaza de su sentido simbólico para colocarla en un lugar del presente e impide que sus seguidores avancen. En este presente cabe Carod y quienes a fuerza de llenarse la boca y la pluma de su nombre aúpan sus personales desmesuras populistas que ni a categoría de esperpento llegan. En medio, los que votamos al PSC, a CiU, IU, PP o simplemente no votamos, es decir, la mayoría, que creemos firmemente en que vale la pena mantener la musculatura de ese nervio catalán que nos lleva a esforzarnos y superarnos, y no contra nadie sino a favor de todos empezando por nosotros mismos. Que el trabajo y el riesgo no nos asustan es un hecho que nos identifica y bien harían quienes optan por la confusión en copiarnos. Retomando el cava harían bien en informarse quienes opten por el boicot. Puesto que el saber no ocupa lugar, vale la pena que sepan que las grandes empresas de cava catalán obtienen sus enormes beneficios de América; en cambio aquellas pequeñísimas empresas familiares que comen de vender al resto de España lo están pasando mal. Algunas muy mal. Esto es todo lo que consigue Carod en lo que él llama su propia patria. Brindemos con cava y no le demos propina. Se lo pide una catalana.