Seguridad y eficacia

OPINIÓN

LLAMA LA ATENCIÓN lo desapercibida que ha pasado la retirada de Vioxx del mercado mundial hace dos meses, apenas unos cuantos titulares pero muy poca reflexión de fondo. Era éste un fármaco para el control del dolor agudo y dolor asociado con osteoartritis y artritis reumatoide, que tomaban dos millones de enfermos y cuyas ventas mundiales el año pasado ascendieron a 2.500 millones de dólares. Todo un hito histórico en el mercado farmacéutico por el crecimiento de sus ventas, pues apenas llevaba cuatro años en el mercado. Algunos alabaron a la multinacional MSD porque actuara tan prontamente ante los problemas de seguridad que aparecieron. Pero los problemas no son de ahora y la corta historia de este medicamento ha estado plagada de ellos, como atestiguan varios estudios científicos publicados con anterioridad al que motivó su retirada del mercado: un agresivo marketing mezclado con una cierta complacencia de las autoridades reguladoras hizo que el fármaco cuestionado siguiera siendo imbatible hasta ahora, cuando las evidencias de efectos adversos cardiovasculares clamaban al cielo. Poderoso caballero es Don Dinero, afirmaba el genial escritor del Siglo de Oro español. Luz y taquígrafos. Me gustaría ver el mismo esfuerzo publicitario que hicieron para vender el fármaco transformado ahora en declaraciones de todas las partes implicadas en este lamentable suceso acerca de las lecciones que deberían aprenderse. Los datos originales de seguridad se basaban en los resultados observados en cinco mil pacientes: en comparación con los dos millones de personas que tomaban el fármaco, es un número pequeño y puede ayudar a explicar cómo pudo pasar desapercibido un efecto secundario tan importante. Los reguladores oficiales de medicamentos deben revisar los umbrales de seguridad y eficacia requeridos para la aprobación y consumo generalizado de nuevas terapias. Y deberíamos examinar más seriamente la moralidad de los esfuerzos de las compañías farmacéuticas por vender sus productos, incluida la visita de sus representantes a los médicos y el patrocinio de eventos. Es necesaria prudencia, paciencia, perseverancia, constante rigor y capacidad de autocrítica como guías fundamentales para el progreso científico. La óptica del beneficio a corto plazo, el afán desmedido de notoriedad y de lucro no son aceptables. Está en juego algo tan importante como la salud de las personas.