LA JOTA que más hemos cantado todos en las noches de vino y rosas asegura que «la Virgen del Pilar dice / que no quiere ser francesa». Seguro que también la cantó alguna vez Rodríguez Zapatero en el Barrio Húmedo de León. Y, sin embargo, va e invita al presidente francés a hablar a los pies de la Virgen del Pilar. Y lo lleva a contemplar su templo. Parece fruto de un mal pensamiento de Moratinos: hacer la cumbre bilateral en la ciudad que más ha cultivado el sentimiento español contra el enemigo francés. Pero los siglos pasan incluso en la memoria histórica, y Zaragoza resultó ser un buen escenario para el diálogo, aunque esté contaminado por la intoxicación política. «Francia es traidora», ha dicho siempre la derecha española. «Francia ha estado siempre contra España en todos los conflictos», nos recuerdan. En consecuencia, se ha trasladado a la opinión pública la maldad de que Zapatero es un ignorante de la historia, porque irrita a un buen aliado como Estados Unidos, y se junta con alguien que nos clavará un puñal por la espalda en cuanto tengamos el menor problema en el norte de África. Es posible. En política exterior, desconfía mucho y acertarás siempre. Francia tiene intereses contradictorios con España en el Mediterráneo. Quizá nos quiera como comparsas en el rumoreado reparto de influencias que dicen que ha pactado con Alemania. Y es posible que no le interese un país próspero y competitivo al sur de la frontera de los Pirineos. Sin embargo, Francia sigue siendo nuestro lugar de paso hacia Europa. El peso francés en las instituciones europeas es decisivo para nuestras aspiraciones económicas. En un mundo globalizado como el actual, Barcelona tiene más intereses comunes con Marsella que con Bilbao, por citar dos ejemplos industriales. Y el apoyo de Francia sigue siendo fundamental para luchar contra el terrorismo. Quiero decir con esto que es falsa e interesada la campaña de desprestigio contra Zapatero por «echarse en brazos de los franceses», como tantas veces se le ha dicho. No hay más que ver los acuerdos de ayer: el nuevo compromiso de lucha contra el terrorismo, el ferrocarril transpirenaico y la propuesta conjunta para perseguir a quienes contaminan el mar. ¿Beneficia esto a España? ¿Puede haber acuerdos tan concretos con Estados Unidos? Poned cada uno vuestra respuesta. Desde ella, os digo: desconfiad de quienes oponen la buena relación con nuestros vecinos a la buena relación con Estados Unidos. Desconfiad mucho. No están defendiendo una política exterior coherente. Están defendiendo otra cosa. A lo peor están siendo instrumentos de Estados Unidos para romper Europa e impedir su unidad. Aunque el ariete sea un patriota como Aznar.