Boadella

La Voz

OPINIÓN

CARLOS G. REIGOSA

06 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

ALBERT BOADELLA , director de Els Joglars, se ha apoyado en Cervantes para montar El retablo de las maravillas , un excelente pretexto para meterse con casi todos: con el poder político, con el poder artístico, con el poder clerical, es decir, con el poder en sus formas más diversas. En particular, el dramaturgo (que presume de catalán y español) confiesa que esta vez ha querido poner el foco en el arte de vanguardia, ése en el que se nos ofrecen extrañas obras atribuidas a genios y ante las cuales el público, por temor a hacer el ridículo, «no se atreve a decir que no le gustan y mucho menos que le parecen una mamarrachada, porque dudan de si efectivamente su autor es un genio o un cretino». La oportunidad de presentar este retablo se confirma con sólo fijarnos en los enormes recursos económicos que mueve este mundillo. Hace unos días asistí a un debate sobre estas vanguardias y me sentí parte de ese público desconcertado que solo calla y otorga. Los tres pedantes que deponían consiguieron sumirme en tal grado de postración con sus ininteligibles explicaciones que no tuve otra opción que desaparecer a toda prisa. Por eso, por darles un repaso, gracias Boadella. Te debo una.