Progreso terrorista desde Irak

JOSÉ JAVALOYES

OPINIÓN

05 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

PUEDE QUE a corto plazo el mundo sea más seguro -como Bush afirma- sin Sadam Huseín en el poder. A medio plazo, sin embargo, el progreso de la inseguridad de base terrorista será mucho más intenso que el debilitamiento de la inseguridad regional, en el Oriente Medio, por causa de la violencia nacionalista árabe. Eso es lo que se avizora desde la cadena de atentados selectivos, en Irak, a manos del dirigente terrorista Al Zarqawi, que opera como virrey de Bin Laden en Babilonia. Resulta que el eje de la resistencia se ha desplazado desde la base nacionalista del sadamismo, con los seguidores del régimen baasista, al impulso estratégico del integrismo terrorista. Las huestes de Al Zarqawi marcan y ejecutan ahora la orientación estratégica de los atentados. Chiíes del llamado triángulo suní y suníes kurdos del norte del país, genuina y segura base del Gobierno que salga de las urnas, el 30 de enero o después, están ahora en el punto de mira de los terroristas que marcan la pauta, la orientación y el activismo de la resistencia iraquí. Y con los chiíes y los kurdos, enfilados están asimismo los efectivos -reclutas y policías- de la emergente seguridad en el Estado que se construye. Las acciones no sólo se resuelven con los sabidos coches-bomba, sino también con operativos propios de la guerrilla, e incluso de la técnica militar convencional. Así ocurrió con el asalto a una dependencia policial en Bagdad, saldado con la muerte de la guarnición y la liberación de más de 50 detenidos por pertenecer a la insurgencia. Definen y aplican los terroristas la estrategia de obstrucción frente al calendario electoral de los aliados y el Gobierno provisional de Iyad Alaui. Pero lo más relevante es que el hecho de la capitanía antialiada por los de Al Qaida es percibido nítidamente en el mundo árabe y en la comunidad islámica. Por la extensión de ésta, la amenaza de terrorismo global queda del todo servida.