EL GABINETE de crisis de Coalición Canaria se encuentra reunido para tratar de averiguar si hay algo sobrenatural en esta plaga de la langosta que acosa la España insular. ¿Castigo divino por su cambio de alianza apoyando la presidencia de ZP? ¿Un último enfado del sultán amigo y comendador de los creyentes que prueba una nueva arma de invasión además de las pateras? ¿Una maniobra secreta del malvado Bush? Los asesores no saben qué hacer para combatir la plaga: ¿lucha biológica o integrada? ¿Insecticidas naturales? ¿DDT ahora que no mira Greenpeace? Un erudito del Cabildo rescata un ejemplar polvoriento de la Reprobación de supersticiones y hechicerías del maestro Pedro Ciruelo. Capítulo X de la Tercera parte: Disputa contra los que descomulgan la langosta y el pulgón y las otras sabandijas de las heredades. Juicios contra la langosta y sentencia: si no se van del término las condena a la pena de excomunión. Pero los doctores dicen que esta forma de echar la langosta es supersticiosa y mala por dos razones. Son brutas y no pueden defenderse al no tener seso y razón para entender las cosas que dicen. Las langostas son cosas que engendra la tierra por causas naturales y no por operaciones de diablos. Luego los conjuros y amonestaciones canónicas de la Iglesia que el juez nigromántico les hace son en vano y la sentencia de excomunión contra ellas no es justa. El remedio lícito y honesto para este peligro es que se hagan dos diligencias: espiritual y natural. La segunda es cosa de agrónomos. La espiritual es la misma que para los nublados. Que en los meses de primavera los clérigos cada mañana suban a bendecir los términos del lugar con los Evangelios. También es muy útil la devoción a san Gregorio. Pero, sin duda, nuestra eximía vicepresidenta haría mejor en penitenciar por sus muchas vanidades, con o sin Vogue , y encomendarse a la modestia indumentaria del padre Acebes para combatir las siete plagas que se avecinan.