CARLOS G. REIGOSA | O |
26 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.PARECE que fue ayer y, sin embargo, ya han pasado diez años. Recuérdenlo. Un político con bigote y sin carisma no paraba de repetir: «¡Vayase, señor González!». Dos años después lograba llegar a la Presidencia del Gobierno. El director general de la Guardia Civil Luis Roldán, atrapado en su propio laberinto de corrupción, había huido de la Justicia, y el mítico y engominado Mario Conde, el icono más cotizado de la cultura del pelotazo, no paraba de entrar y salir de los juzgados. Lo mismo que Javier de la Rosa. Mientras, el caso GAL engordaba imparablemente, en plena metástasis. En julio fueron las elecciones europeas y el PP, por primera vez en doce años, lograba una victoria sólida, con un margen de diez puntos. Han pasado dos victorias del PP con sus ocho años en el Gobierno y ha pasado el político del bigote que decía «¡Váyase, señor González». Otra vez el PSOE está en el Gobierno y el PP en la oposición. En medio, una década. Diez años más sobre nuestras espaldas. Y mucha desmemoria. ¿Alguien se acuerda de que 1994 fue llamado annus horribilis por la suma de escándalos políticos y de excesos mediáticos? La crispación fue un arma cargada de futuro que casi se carga nuestro futuro. Para no olvidarlo.