SEGÚN nos informaba La Voz el día 18, la Xunta presentó un estudio en el que defiende que alejar el Prestige fue el mal menor. No consigo salir de mi asombro. No hace falta ser un experto en nada para comprender que todo el estudio y sus conclusiones se desmoronan completamente por su base, a saber, la imposibilidad de refugiar el buque en la ensenada de Corcubión. En dicha información se indicaba que, «debido a las duras condiciones climatológicas de aquellos días», esta maniobra fracasaría en el 96% de los casos, toda vez que el buque «embarrancaría contra los costados de la ría» o «encallaría contra uno de los laterales del canal de entrada». No es posible que estemos hablando del mismo lugar ni del mismo día. ¿Qué canal, qué costado, qué ría y qué duras condiciones? Si uno se sitúa en el cabo Finisterre divisará naturalmente lo que figura en cualquier mapa: al este, muy a lo lejos, la isla Lobeira Grande; tan lejana, que dista de la costa 3,4 millas (6.297 metros) y con una entrada libre superior a 2,5 millas (4.630 metros). Una vez rebasada la línea de entrada, el llamado saco de Corcubión se abre de tal forma que entre el cabo Finisterre y Ézaro hay aproximadamente unas 6 millas y con un calado notablemente superior a los 20 metros. De ahí que los especialistas en Ciencias y Técnicas de Navegación (singularmente los dictámenes periciales de Louzán y Zamora) hayan coincidido en que refugiar el Prestige en dicha ensenada habría sido perfectamente posible; incluso, en las duras condiciones climatológicas que se citan en el estudio de la Xunta («vientos de 80-90 km/h y olas de 6 a 8 metros»). Si ese refugio no es factible, desde luego no nos van a construir el puerto exterior: el proyectado puerto no tendrá (ni de lejos) la misma amplitud que la ensenada de Corcubión, de tal manera que no permitiría la entrada de buques similares al Prestige en unas condiciones climatológicas que son relativamente frecuentes en Punta Langosteira. Ahora bien, la maniobra era en realidad mucho más sencilla, dado que los datos del estudio de la Xunta no coinciden con los que figuran en el documento oficial de Sasemar, proporcionados por el remolcador Ría de Vigo , que tanto para el propio día 14 como para el día 15 señalaban parámetros muy diferentes: velocidad de viento entre 20 y 25 nudos (37-46 km/h) y olas de 2,5 a 3 metros. Sin comentarios. Por otra parte, si el día 14 el Prestige pudo ser remolcado en dirección noroeste, ningún problema habría tenido para dirigirse en dirección sur sin exponer su costado dañado al temporal que se avecinaba. Ante la escasa distancia que lo separaba de Finisterre, tardaría sólo 6 horas en conseguir el abrigo de este cabo (el refugio ideal cuando soplan vientos de cuarto cuadrante), y en una hora más podría estar ya fondeado en el punto idóneo, a 0,6 millas al S o SSW de Punta Sardiñeiro, que posee un fondo marino de buena calidad. Así las cosas, los términos de la comparación en el ámbito jurídico-penal son muy simples: de un lado, una maniobra perfectamente factible, que evitaría el naufragio del buque y que provocaría un vertido mínimo y localizado; de otro lado, dirigir el buque rumbo al temporal con el fin de hundirlo. Por lo demás, si la operación a todas luces preferible era refugiar el Prestige en el mencionado punto, ¿qué sentido tiene, a efectos de la imprudencia penal, realizar un estudio de simulación de unas mareas negras que obviamente nunca se habrían producido? Y, en particular, ¿qué sentido tiene simular una marea que provendría de la fosa atlántica, cuando el resultado lesivo no se produjo realmente allí, sino en otro lugar, en el peor sitio posible, sin que Fomento, infringiendo su deber de cuidado sobre el nuevo riesgo creado, nada hiciese para impedir su materialización? Finalmente, pensando en un futuro testimonio en causa criminal, nos interesaría saber si (aparte de técnicos en mareas) existen expertos en Ciencias y Técnicas de Navegación que respalden la tesis de la imposibilidad de fondear el buque en la ensenada de Corcubión, sobre todo si este estudio de la Xunta acaba revelándose como el dictamen pericial que las autoridades de Fomento nos habían venido anunciando y que todavía no han presentado.