Sarkozy

La Voz

OPINIÓN

CARLOS G. REIGOSA

08 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

CUANDO NICOLÁS Sarkozy, próximo líder de la unión por un Movimiento Popular (UMP, el partido de Chirac), tomó posesión como ministro de Finanzas a principios de este año, algo empezó a cambiar en el lenguaje socioeconómico del centro-derecha francés. Una anécdota ilustra el carácter y la sensibilidad del nuevo personaje. Enfrentado a la crisis de Alstom, fabricante del TGV (ten de alta velocidad), el recién nombrado ministro quiso conocer la opinión de su equipo. Un consejero le remitió un informe frío y aséptico, impecable desde la perspectiva de los datos. Sarkozy se lo devolvió con una nota: «Ahora, cuénteme la misma historia, pero imaginando que su padre trabaja en esta empresa». Sarkozy acaba de denunciar, en la presentación de los presupuestos generales para 2005, la mala situación de Francia, con una economía endeudada, burocrática, improductiva y creadora de paro. Y ha pedido severas rectificaciones en la política social. Para colmo, no es antiamericanista, no cree en el eje franco-alemán, no le gusta Schroeder y le cae bien Tony Blair. ¿No son razones suficientes como que Chirac recele de él? Y a nosotros, ¿no puede cogernos con el paso cambiado?