Reflexión económica

X. ÁLVAREZ CORBACHO

OPINIÓN

UN PARADIGMA científico es un conjunto de conceptos, postulados, instrumentos, métodos e investigaciones, compartidos por una comunidad científica, a través de los cuales se intenta explicar los fenómenos que son objeto de estudio. En economía existen varios paradigmas, pero se pueden resumir en dos: el enfoque clásico del excedente y el enfoque neoclásico de la escasez. El primero estudia las leyes que regulan los procesos de producción, distribución y destino del excedente, centrando su interés en la acumulación del capital y en la generación de las crisis. Es un enfoque que analiza la estructura económica y social del capitalismo, reconociendo a su vez el poder desigual de los grupos o clases sociales que intervienen en el mismo. Por el contrario, la economía neoclásica estudia la asignación de recursos escasos entre fines alternativos. Su preocupación básica es analizar el intercambio y el equilibrio de los mercados. La utilidad y el beneficio son los móviles que fundamentan el comportamiento económico de los individuos (homo economicus), que deciden así sobre su tiempo, dinero y demás recursos escasos. La economía neoclásica no estudia las relaciones sociales de producción y distribución. El paradigma neoclásico es hoy dominante en el ámbito académico, lo que no implica mayor capacidad explicativa ni la anulación de paradigmas económicos alternativos. En este sentido, conviene insistir que el componente ideológico juega papeles relevantes en las ciencias sociales. El desplazamiento del enfoque del excedente por el análisis neoclásico tuvo por finalidad marginar a la economía marxista, que era una versión radical del paradigma clásico. Por otro lado, los economistas educados en un paradigma razonan con los conceptos, métodos e instrumentos ofrecidos por el mismo, lo que genera inercias considerables que dificultan la comprensión de los argumentos presentados desde otras ópticas. Los economistas clásicos defendieron en el XVIII un presupuesto mínimo, equilibrado y neutral. Posteriormente, los keynesianos reivindicaron el presupuesto como instrumento clave de política económica. En la actualidad, la doctrina neoliberal recomienda otra vez el presupuesto mínimo, equilibrado y neutral. En el XVIII los clásicos explicaban economía política desde el enfoque del excedente. A finales del XIX el paradigma neoclásico dominó el discurso económico. En el siglo XX Keynes cuestiona la capacidad autorreguladora del mercado y Sraffa (1960) alimenta de nuevo el enfoque del excedente (neorricardianos y postkeynesianos). Pero otra vez el análisis neoclásico domina la academia. El 28 de octubre de 1929 quebró la Bolsa de Nueva York. Hace ahora 75 años. No olvidemos la lección.